Telefónica e Indra exploran una 'joint venture' para ofrecer nube soberana europea a administraciones y empresas críticas
Telefónica e Indra mantienen conversaciones preliminares para crear una entidad conjunta que ofrezca servicios de computación en la nube soberana, con tecnología e infraestructura mayoritariamente europea, según han confirmado fuentes al tanto de la situación a Europa Press. El proyecto, que busca garantizar el control de los datos de administraciones públicas y empresas críticas dentro del marco normativo de la UE, se encuentra aún en una fase exploratoria.

Una alianza entre dos participadas de la SEPI
Las conversaciones, adelantadas por Bloomberg y confirmadas por Europa Press, se encuentran en una fase preliminar y tienen como objetivo dar respuesta a las exigencias de soberanía tecnológica que promueve la Unión Europea para administraciones públicas, gobiernos e infraestructuras críticas. Fuentes de Indra han asegurado a Europa Press que las conversaciones son exploratorias y que analizan si hay oportunidades que merezcan la pena en este ámbito, mientras que Telefónica ha declinado hacer comentarios.
La posible alianza uniría a dos de las principales empresas participadas por el Estado a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Indra cuenta con una participación pública superior al 28%, lo que la convierte en su mayor accionista, mientras que la SEPI controla alrededor de un 10% de Telefónica, donde figura como uno de sus tres principales socios de referencia junto a STC y CriteriaCaixa. Esta participación pública sugiere que el Ejecutivo tendría capacidad de influencia, cuando no visto bueno directo, sobre la operación.
El trabajo conjunto entre ambas compañías no sería una novedad. El pasado mes de abril se conoció que Indra y Telefónica ya estudiaban colaborar en el ámbito de la ciberdefensa y la ciberseguridad con un modelo similar al consorcio Tess Defence, controlado por la firma de defensa y tecnología. La nueva iniciativa profundizaría en esa senda de cooperación estratégica, ahora en el terreno de la infraestructura digital.
El objetivo: garantizar la residencia de los datos en Europa
Según las fuentes consultadas por Europa Press, el proyecto busca ofrecer una plataforma que garantice el control y la residencia de los datos dentro del marco normativo comunitario. Esta necesidad se enmarca en un contexto marcado por la futura Ley de Desarrollo de la Nube y la IA de la UE, que priorizará proveedores locales para la gestión de información confidencial o sensible.
El plan prevé apoyarse en tecnología europea para la mayor parte del despliegue, contemplando únicamente la adquisición externa de procesamiento gráfico especializado (GPU) cuando no existan alternativas comunitarias equivalentes. Este matiz resulta relevante, ya que reconoce la dependencia actual de Europa respecto a ciertos componentes tecnológicos de alta gama, como los procesadores gráficos utilizados para entrenar modelos de inteligencia artificial.
La iniciativa no surge en el vacío. Los operadores de telecomunicaciones con sede en la UE, desde Deutsche Telekom y Koninklijke KPN hasta Tele2 e Iliad, han estado invirtiendo en nubes soberanas, mientras que proveedores estadounidenses como Amazon y Alphabet han construido sus propias regiones de nube en la UE o se han asociado con empresas locales. La entrada de Telefónica e Indra en este mercado supondría un refuerzo de la oferta europea para un segmento donde la demanda institucional está llamada a crecer de forma significativa con la nueva regulación comunitaria.
Mercado en disputa: quién controlará los datos de los servicios públicos
La futura Ley de Desarrollo de la Nube y la IA de la UE sitúa la soberanía de datos como una cuestión central para el bloque comunitario. Si la norma se aprueba en los términos que se barajan, las administraciones públicas europeas se verán obligadas a priorizar proveedores locales para la gestión de información confidencial o sensible, lo que abre un mercado de dimensiones considerables para las empresas que puedan ofrecer estas garantías.
En ese escenario, la alianza entre Telefónica e Indra adquiriría pleno sentido estratégico. Telefónica aportaría su condición de operador de telecomunicaciones con una extensa red de infraestructura digital y su experiencia en servicios gestionados, mientras que Indra contribuiría con su posición en el ámbito de la defensa y la seguridad, precisamente donde residen los requisitos más estrictos de soberanía y protección.
La competencia en este segmento está encabezada hoy por los grandes hiperescaladores estadounidenses, que han tratado de adaptar su oferta a las exigencias europeas construyendo regiones de nube dentro de la UE o asociándose con operadores locales. Sin embargo, las autoridades comunitarias y los Estados miembros buscan alternativas que garanticen que los datos sensibles no salgan del control jurisdiccional europeo, un requisito que las grandes tecnológicas de EEUU no pueden cumplir plenamente dado su marco legal de origen. La operación que estudian Telefónica e Indra se inscribe así en una dinámica geopolítica más amplia, donde el control de la información se ha convertido en un activo estratégico comparable al de la energía o las materias primas críticas.



